viernes, 22 de febrero de 2013

Arcadi Oliveres en las jornadas de la no violencia del KEM-MOC

Ayer tuvimos la suerte de contar con la lucidez de un espíritu comprometido como es el de Arcadi Oliveres en las jornadas de no violencia organizadas por el KEM-MOC, que por cierto, continuan hoy con un interesante video a las 18:00 en la biblioteca de Bidebarrieta.
La charla-coloquio, bien estructurada, presentada y enmarcada por un gran amigo, Asier Martínez, fue como siempre con este gran orador, directa, sin pelos en la lengua y dando claves interesantes respecto a la militancia no-violenta y de desobediencioa como instrumento de rebelión que la propia legalidad nos ofrece para ir en contra de esa misma legalidad cuando amenaza la cobertura básica de las necesidades sociales a la que varias veces hemos hecho referencia en este blog.
En el transcurso de las dos horas escasas en las que pudimos disfrutar del verbo ágil y la claridad expositiva en las cuestiones relativas a la crisis actual, pudimos tomar conciencia de lo que ya sospechábamos. Que la actual crisis financiera, cuyo origen conocemos de sobra con los activos tóxicos distribuidos sin control por el mundo por un sistema financiero que solo busca la especulación y la rentabilidad sin contar el riesgo, la estamos pagando la ciudadanía que en su inmensa mayoría ha permanecido ajena a los pingües beneficios que la banca ha recaudado en estos años. Y no solo eso, sino que se ha creado un ciclo perverso de deuda en la que el estado (con dinero fresco de Europa) rescata a la banca a cambio de un mísero 1% y a su vez es financiado por esa misma banca a un interés del 5% inflado por la famosa "prima de riesgo" con ese mismo dinero, que al final deberemos devolver con nuestros impuestos.
Por otro lado, la banca ha descubierto su nuevo "cuerno de la abundancia", prestar caro al estado con dinero barato que le presta el propio estado, así que ni se molesta en orientar su capacidad crediticia a financiar el circulante de las empresas, no vaya a ser que frenen la sangría de desempleados que inhunda las calles de este país...

Explicación de hoy en clase

Y como el estado se descapitaliza, hay que recortar los servicios que dota al ciudadano que con sus impuestos paga el beneficio de esos bancos.
Y por si fuera poco, resulta que el poder político y el financiero están simbióticamente ligados, basta con ver la biografía de Luis de Guindos, actual ministro de economía y director del defenestrado Lehman Brothers, para darse cuanta de ello...
Ante tanta perversión, Arcadi rescata los principios de la desobediencia, no solo como un derecho, sino como una obligación moral, a pesar de que pudiese acarrear costes personales, que se asumen mejor si se socializan. De ahí la importancia de la movilización y la actuación colectiva.

Eskerrik asko benetan KEM-i, ahaleginengatik jardunaldi hauek antolatzeko. Etorkizuna beste ikuspuntu berri bategaz begira dezakegu. Mila esker!!!

Entrevista en Radio Popular
 

lunes, 14 de enero de 2013

La destrucción selectiva

Empezamos el 2013 con bueno datos macroeconómicos pero no mejores perspectivas respecto a la actividad económica y el nivel de desempleo. Mientras que la prima de riesgo (el diferencial que hace nuestra deuda pública más rentable respecto a la alemana) baja y los mercados se sosiegan con repuntes en los diferentes índices bursátiles, ningún líder político se atreve a lanzar mensajes que animen la maltrecha situación económica. Más bien todo lo contrario, se esmeran en preparar a la opinión pública para nuevos recortes en gasto público con el objetivo de cubrir esa mayor cuota del presupuesto que se va a llevar el pago de los intereses de una deuda desbocada.
Ante esta situación, me pregunto qué habría que hacer para que tomásemos conciencia del efecto que este desmantelamiento del estado de bienestar va a tener en neustras vidas, y decidí centrarme en la pérdida en sí. 
Me asusta ver cómo reaccionamos de forma asimétrica e incoherente ante diferentes ataques al patrimonio humano. Cuando en enero del 2001 los Talibán destruyeron los budas en Afganistán, de cuya existencia hasta la fecha algunos ni teníamos idea, el mundo entero se levantó y puso el grito en el cielo ante tamaña barbaridad. 
 http://noticias.latam.msn.com/xl/especiales/balance2009/fotogaleria.aspx?cp-documentid=23044177&page=3

No menosprecio la importancia que dichas manifestaciones religioso-culturales pudiesen tener para la humanidad, pero me llama poderosamente la atención que no reaccionemos con igual virulencia ante el bombardeo que está sufriendo el sistema de protección social que se había construído en los estados europeos. 
Algunas veces he oído argumentos en la línea de la no sostenibilidad de un sistema plagado de abusos, fraudes y generalización de la picaresca para buscar argumentos en favor de la privatización de los servicios esenciales. Creo que no son más que escusas para seguir haciendo negocio a costa de los sectores más desprotegidos de la sociedad. La necesidad de reforma nunca puede ser tomada como argumento para la supresión del sistema.

domingo, 9 de diciembre de 2012

"El Capital" de Costa-Gavras

Hoy me he despertado pronto después de haber salido ayer al cine, actividad cada vez menos frecuente por desgracia, y haber visto una buena película: El capital. Habrá algunas que piensen que no descanso ni los fines de semana del puente, pero realmente es una película que hace pensar a pesar de su ritmo arrollador y su terminología algunas veces un tanto petulante.


La idea que subyace en el fondo es muy sencilla. ¿Dónde reside realmente el poder en este sistema de democracia capitalista? ¿En el poder político o en el económico? ¿Realmente los líderes políticos tienen margen de maniobra frente a los poderes fácticos de los mercados? Son preguntas fáciles de responder. Sin embargo, después de responderlas, nos embarga una sensación de apatía, desánimo e impotencia al darnos cuenta de que al ser parte del sistema, y al haber fundamentado nuestra escala de valores en el tener más que en el ser, no somos capaces de reaccionar ante los ataques de este enfoque basado en la doctrina puramente liberal que está condenando a la extinción el modelo de cobertura social que hasta hace bien poco considerábamos era intocable.
Por eso, sinceramente creo que no avanzamos nada en la resolución del problema, solo buscando culpables y responsables de la crisis, porque en el fondo, sabemos que TODOS Y TODAS somos un poco responsables, ya que cada uno en mayor o menor grado, participa de este sistema basado en valores tan humanos y tan poco humanitarios como la codicia, el consumismo, el afan de acumular riquezas o la insensibilidad social y la falta de empatía. Creo que más bien deberíamos aprovechar esta crisis para poner en valor otra forma de pensar y de vivir al margen del mercado. Perderíamos una oportunidad de oro si esta coyuntura no nos sirve para fortalecer el sentimiento de lo público, y no tanto en el sentido del funcionariado o la titularidad pública, sino más bien el sentirnos parte como individuos únicos e irrepetibles e irremplazables de un ente global más fuerte, una sociedad a la que cada cual aporta en función de sus capacidades y de la que recibamos en base a las necesidades, poniendo por encima del bienestar individual el bienestar colectivo.
Si no somos capaces de dar este giro, mucho me temo que estaremos condenados a vivir en múltiples guetos de morlocks y elois, incapaces de cohabitar en un mismo espacio, de espaldas unos de otros, sin darnos cuenta de lo que estamos perdiendo por no intentar sumar en vez de dividir.