jueves, 23 de febrero de 2012

EL NUEVO POSTCOLONIALISMO

Estoy enfrascado en la lectura "El sueño del celta", última obra de Vargas Llosa, cuya prosa envolvente te arrastra a la "finca" que el rey belga Leopoldo II se apropió en ese continente que tanto ha sufrido la avaricia y el saqueo colonial. La "finca" en cuestión es nada menos que uno de los países más extensos de África, el Congo (actualmente, República Democrática del Congo), donde la explotación, el abuso, la mutilación y toda clase de prácticas que deshumanizan cualquier conciencia quedaron plasmadas en el informe que escribió el protagonista del libro, Roger Casement.
Siempre es bueno tener presente la historia no tan lejana en el tiempo, pero de repente me asalta una duda, y es que igual ese tipo de prácticas no están tan erradicadas... ahora ya no se llama colonialismo, sino simplemente capitalismo. Ahora es el libre mercado el que asigna los recursos, aunque para obtenerlos se violen las más elementales esencias del ser humano (ya no me atrevo ni siquiera a hablar de Derechos Humanos)
El papel que ayer jugaba el caucho en el mercado mundial, hoy lo juega el coltán, pero los actores somos los mismos. Ayer no me preguntaba de dónde salía el material con el que se hacíen esos neumáticos que revolucionaron los transportes a principios del siglo XX, y hoy no me pregunto el coste real de cambiar de móvil cuando a la compañía de la cual soy cliente cautivo le apetece. La clave está en eso, en NO PENSAR.
Igual si hay una cosa que ha cambiado. Antes, cuando la verdad salía a la luz y se denunciaban estas masacres, la opinión pública se revolvía, pedía explicaciones a los responsables, la prensa se movilizaba... ahora las noticias tienen fecha de caducidad y nos hemos vacunado contra la sensibilidad.
No puedo evitar deprimirme al ver lo poco que hemos evolucionado como seres humanos.

jueves, 2 de febrero de 2012

RECORTES A NIVEL DEL MAR

Atravesamos en estos días un frente "siberiano" que nos está haciendo pasar un poco de frío y un mucho de horas dedicadas en los medios de comunicación para decirnos que va a hacer frío.
Frío me quedé ayer cuando recibí un correo de una compañera de la empresa municipal de Bilbao, "Lan Ekintza" (ahora parece que se va a llamar "Bilbao Ekintza") Contándome que de cara al curso 2012-2013, se va a suspender un programa en el que llevamos participando los últimos 6 años, "APRENDER A EMPRENDER", o como se venía llamando últimamente,
Parece que uno de los motivos de la suspensión es el cambio de gobierno en el ayuntamiento después de las últimas elecciones municipales y otra razón, los recortes presupuestarios en un municipio en el que nuestro alcalde muestra con orgullo su saldo de deudas a cero.
Quiero decir a los responsables de esta decisión, que desde el curso 2005-06 en el que empezamos a tomar parte en el programa citado, en mi centro se han elaborado 39 planes de negocio con casi 80 alumnos y alumnas trabajando con muchísimo entusiasmo en ellos. Hemos podido contar con el apoyo siempre cercano de Jesús, Alfredo, Begoña, Aitor, Roberto y otros que me dejaré sin citar, pero no por ello son menos importantes; y últimamente con el esfuerzo de Xuban, Miren, Ixi...esos gorilas rosados que nos han enseñado una manera diferente de enfocar el tema del emprendimiento. Tampoco me puedo olvidar de los compañeros de otros centros, con los que hemos pasado alguna vergüenza cuando nos disfrazaban y muchos ratos agradables compartiendo experiencias, éxitos y reconocimiento.

Pero no es mi intención hacer un obituario de la iniciativa, sino más bien pedir, suplicar, ... DENUNCIAR
que no se suspenda el programa.
Los responsables de esta decisión deben saber :
  • Que los departamentos de economía en los centros educativos, que suelen ser unipersonales o de dos personas a lo sumo, nos vemos carentes de apoyo y seguimiento personal para afrontar ese reto de ir inculcando en nuestro alumnado el "gusanillo" del emprendimiento. 
  • Que todos los estudios, informes y ponencias de gente más entendida que yo, se reafirman en la necesidad de que para incrementar el número de empresas, y así atajar el mayor problema social que nos amenaza desde mediados del siglo pasado, esa cifra de desempleados y desempleadas que no deja de crecer, es necesario que surjan nuevas empresas. 
  • Que esta decisión, unida a la que tomó el Gobierno Vasco de suspender las ayudas  que se convocaban anualmente conforme al capítulo II del decreto 328/2003 de Apoyo a la Cultura Emprendedora y a la Creación de Empresas, nos deja en absoluto desamparo en lo que a este tema se refiere. 
  • Que si evitar "duplicidades" significa suspender programas que funcionaban, vivan las duplicidades!!
  • Que a pesar de todo, seguiremos tratando de hacer nuestro trabajo lo mejor posible, aunque sin duda, no con la misma eficacia, ya que nos quedamos sin un apoyo sustancial.
Creo sinceramente que el tema y los logros alcanzados en estos años de duro trabajo, merecen un replanteamiento de la decisión, por el futuro de nuestros jóvenes, de nuestra sociedad bilbaína y de nosotros mismos al fin. Parece que los responsables públicos prefieren confiar en que las empresas sujan por generación espontánea... hasta ese punto llega ese laisez-faire.

domingo, 22 de enero de 2012

La doctrina del shock


Acabo de ver el documental que emitió La 2 de TVE el viernes de hace un par de semanas y me surgen un par de reflexiones: Los acontecimientos que sacuden el mundo pueden ser o no fortuitos. Está claro que un terremoto, huracán o tsunami no se pueden provocar. Una guerra, atentado o crisis económica o política, sí. Pero de todas maneras, lo importante no es el hecho en sí, sino las consecuencias que ese hecho provoca y el impacto que tiene en el tejido social. El tsunami de Indonesia no tuvo nada que envidiar al de Japón, acompañado este último de la mayor crisis nuclear desde Chernobyl, mas no se pueden comparar las consecuencias. Después de un siglo XX tan convulso, donde el poder de las ideas ha sido demonizado y nos ha convertidos en seres extremadamente pragmáticos a los que nos da miedo defender una ideología concreta por el riesgo que se corre de perder un statu quo que creemos estable, se ha preparado el caldo de cultivo ideal para el triunfo de la maquinaria manipuladora que pretender desmantelar el estado, la conciencia social y la solidaridad no solo como valor ético, sino como fundamento totalemnte necesario para lo propia supervivencia.
Hoy en día, quien se atreve a convocar una huelga, aparece crucificado por aquellos que consideran que el trabajo no es un derecho, sino un privilegio, y por ende la huelga también. Asistimos incrédulos al mayor recorte económico en los presupuestos públicos, que pone en crisis la capacidad del propio estado de asistir a los ciudadanos de esos servicios esenciales que considerábamos eternos. Permanecemos impasibles cuando vemos ganar elecciones a políticos corruptos y nos invade una certeza criminal de impotencia.
Como decía un gran amigo, los peores muros no son físicos, sino mentales. La mejor manera de superar un obstáculo, es no pensar que no se puede hacer, pero se nos ha olvidado.
Ahora entiendo por qué cuando hablamos de la crisis en clase, en esos maravillosos grupos de chavales entre 16 y 18 años, las caras se tornan grises. Nadie bromea ni se atreve a ser optimista ante un futuro cada vez más plagado de borrascas imprevisibles. Y lo peor es que desde mi posición, yo mismo contribuyo a potenciar esa depresión colectiva, explicando los fundamentos de este sistema económico tan endeble como una hoja en otoño...(en el fondo disfruto viendo cómo se sorprenden ante la extrema fragilidad del mercado financiero, confieso)
Pero por encima de todo, hay que tratar de contextualizar los acontecimientos. Ayudar a que tomemos conciencia real de lo que ocurre a nuestro alrededor y, como dice Naomi, salir afuera a exigir que los cambios que se hagan, estén al servicio de unos intereses más elevados que el simple servilismo y clientelismo al que nos tienen tristemente acostumbrados.
...y si un día tenemos que madrugar un poco más por la huelga en el metro, o nos retrasan la cita en el ambulatorio por movilización del personal sanitario... pensar que estamos contribuyendo a que mañana no seamos nosotros quienes pasemos sorpresivamente a engrosar las filas de la exclusión