Autora: Concha Álvarez Fidalgo
martes, 18 de diciembre de 2012
domingo, 9 de diciembre de 2012
"El Capital" de Costa-Gavras
Hoy me he despertado pronto después de haber salido ayer al cine, actividad cada vez menos frecuente por desgracia, y haber visto una buena película: El capital. Habrá algunas que piensen que no descanso ni los fines de semana del puente, pero realmente es una película que hace pensar a pesar de su ritmo arrollador y su terminología algunas veces un tanto petulante.
La idea que subyace en el fondo es muy sencilla. ¿Dónde reside realmente el poder en este sistema de democracia capitalista? ¿En el poder político o en el económico? ¿Realmente los líderes políticos tienen margen de maniobra frente a los poderes fácticos de los mercados? Son preguntas fáciles de responder. Sin embargo, después de responderlas, nos embarga una sensación de apatía, desánimo e impotencia al darnos cuenta de que al ser parte del sistema, y al haber fundamentado nuestra escala de valores en el tener más que en el ser, no somos capaces de reaccionar ante los ataques de este enfoque basado en la doctrina puramente liberal que está condenando a la extinción el modelo de cobertura social que hasta hace bien poco considerábamos era intocable.
Por eso, sinceramente creo que no avanzamos nada en la resolución del problema, solo buscando culpables y responsables de la crisis, porque en el fondo, sabemos que TODOS Y TODAS somos un poco responsables, ya que cada uno en mayor o menor grado, participa de este sistema basado en valores tan humanos y tan poco humanitarios como la codicia, el consumismo, el afan de acumular riquezas o la insensibilidad social y la falta de empatía. Creo que más bien deberíamos aprovechar esta crisis para poner en valor otra forma de pensar y de vivir al margen del mercado. Perderíamos una oportunidad de oro si esta coyuntura no nos sirve para fortalecer el sentimiento de lo público, y no tanto en el sentido del funcionariado o la titularidad pública, sino más bien el sentirnos parte como individuos únicos e irrepetibles e irremplazables de un ente global más fuerte, una sociedad a la que cada cual aporta en función de sus capacidades y de la que recibamos en base a las necesidades, poniendo por encima del bienestar individual el bienestar colectivo.
Si no somos capaces de dar este giro, mucho me temo que estaremos condenados a vivir en múltiples guetos de morlocks y elois, incapaces de cohabitar en un mismo espacio, de espaldas unos de otros, sin darnos cuenta de lo que estamos perdiendo por no intentar sumar en vez de dividir.
domingo, 28 de octubre de 2012
Matar al mensajero
Me despierto por la mañana con los ojos pegados de legañas y la mente borrosa debatiéndose entre la relidad luminosa de la habitación y la nebulosa placentera del sueño reciente. Como movido por una "mano invisible", bajo al baño y enciendo la radio. Oh, sorpresa!!! me parece oir una noticia que me acerca definitiva y drásticamente al mundo real:
Es como una peli de miedo, de esas en las que el portador de las malas noticias era castigado con la pena máxima.
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| http://frodriguezdiaz.blogspot.com.es/2012/10/cuando-es-el-mensajero-quien-mata-el.html |
Pero me pongo a investigar un poco, y descubro que son varios los prohombres del estado español los que han sido pillados con las manos en la masa sin recibir el justo castigo por ello. El mismo profesor Viçens navarro lo comenta en uno de sus artículos.
Es terrible que la clase media en vias de extinción tras los encadenados recortes del estado del bienestar, asistamos con asombro a todas estas noticias mientras seguimos contribuyendo con el sacrificio de nuestra propia salud o la educación de nuestros hijos a sosegar el voraz apetito de los tramposos que deciden no respetar las elementales reglas del juego.
LAMENTABLE
lunes, 8 de octubre de 2012
Optar por la economía
En esta vida llena de crisis y quebrantos, recibimos con alegría la última reforma educativa del último gobierno... y van... ya ni me acuerdo!!!
A pesar de que todo el mundo considera la educación la solución a los mayores problemas de la sociedad no paran de hacerse reformas, contrareformas, tantas que ya van a agotar las siglas para nombrarlas, cuando lo que la sociedad reclama de estos políticos es que en este terreno se alcance un gran pacto interpartido que dé estabilidad y permita que los profesionales podamos desplegar y evaluar el sistema e ir mejorándolo poco a poco, quedándonos con lo que funciona y cambiando lo que sea mejorable.
Pero lo que nos ha dejado sin aliento, ha sido el cambio de estatus que el ministro Wert pretende otorgar a una asignatura incoporada a nuestro curriculum de bachillerato desde hace 15 años y ya consolidada tanto en los centros como en la sociedad:
LA ECONOMÍA
Estos representantes políticos pretenden sustituir en la modalidad de Ciencias Sociales a la mencionada Economía por la Literatura Universal, asignatura esta última que sin duda tienen un marcado carácter social. Al fin y al cabo, la economía no es tan importante como conocer a Sakespeare o Victor Hugo. Para qué es necesario saber lo que es un tipo de interés o cómo se elabora el tan manido presupuesto público. No es necesario que el alumnado desarrolle competencias financieras ni mucho menos ese espíritu crítico que se cuestione medidas como la última reforma laboral. Y cómo no, para qué difundir que una vez hubo un tipo llamado Keynes que simplemente dijo que el libre mercado y la ortodoxia liberal tenía fallos, tan evidentes como es la polarización de la renta o la tendencia al monopolio... y que para ello el Estado debía intervenir alterando anticíclicamente el gasto público y los impuestos, regulando...
Mis alumnos y alumnas de 1º de bachillerato entienden perfectamente cuando les hablo en estos términos, pero si esta reforma educativa sigue su curso y se confirman las intenciones del ministro y su cohorte, la economía se convertirá en una quimera cada vez más indescifrable para el conjunto de la sociedad. Y cuando en el ocaso de nuestra vida, pretendamos guardar los cuatro euros que nos queden, y nos hablen de opciones preferentes o productos de alta gama financiera con activos tóxicos subyacente pero rebautizados con un pomposo nombre anglosajón que inspire confianza, ya será demasiado tarde para el lamento.
Está claro que el verdadero activo que subyace a esta reforma es la pretensión de sustituir la confianza en un sistema que funcione por la fe dogmática en un sistema injusto, torticero y excluyente. Y cuando veamos que el paro se triplica en pocos meses y la estanflación se instala como mal endémico, será como ver manar lágrimas de sangre de algún icono religioso. Quién sabe, igual a la última vidente del Escorial la puede sustituir el Rodrigo Rato de Bankia...
Este video resume muy bien lo que un alumno/a de economía de 1º de bachillerato puede comprender
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